EN TI…

Piel de durazno, en la punta de mis labios late tu hombría y me ofreces tu agua sexual.

Recorres cual pabilo el surco de mi escote, para impregnarme de lujuria… ¡Bendito mal!.

Porque invade a mi alma un deseo anscenstral y no hay poder más sublime que sentir tu éxtasis atravesandome.

Bebo la humedad salina de tu lágrima postrandome a tu lado, mi dulce dueño.

She ®

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