Que lástima que ya no me ames, y cual saeta alejas todo lo que alguna ves me pródigaste.
Porque te alejas con un paso decidido a las entrañas del adiós prohibido, lastimando con punzantes desdenes.
Desalojaste de tu mente todo recuerdo aunado de mi presente y pasado.
Que lástima, de aquellas promesas y proyectos futuros que no podrán realizarse jamás.
Imposible pensar en conciliar las heridas y retener el fulgor del pasado.
Que lástima que todo tiene un fin, si el sentimiento se rindió de un lado para dejar todo en penumbra.
She®
