Mi deseo por ti ronronea cual minino a la luna…
Mis dos exploran en el abismo interno de mis sábanas vacías, nunca antes me dolió no tocar, como hoy, como si no tuviera el sentido del tacto.
Hundo el rostro en mi almohada luchando contra mis ganas de ti, pero es inútil, te deseo, te deseo como jamás desee a alguien.
Hay frío, un frío que no calma ni la más ardiente hoguera, y muy a pesar del frío mi cuerpo arde por la necesidad de sentir el tuyo.
Entonces revivo esos momentos en lo que tú me haces sentir, me incitas, me enciendes, me exitas, me humedeces y haces convulsionar mi cuerpo en ésta cama, y un abogado grito te llama, te llevas mis orgasmos hasta donde sea que estés.
She®
