La noche me abre las puertas para ver más allá del holocausto.
Las bestias me llaman, quieren desgarrarme el alma y apoderarse de mi fe. -por fin logran doblegar mi voluntad, el oráculo me ha elegido.-
Se ha desatado la batalla campal, el bien contra el mal, enviados del infierno, hijos del pecado carnal hacen emerger la herejía.
El blasfemo y el hereje se debaten contra la luz y la devoción.
La noche nos acoge en su seno, el prefacio de la herejía acosa nuestras almas, son víctimas de la quietud absurda y macabra.
Por fin las sombras triunfan sobre la luz y el falso profeta sube al trono rigiendo nuestras almas que ya no sufren, ahora sienten el cambio del dolor a la excitación, a causa de la herejía.
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